KEITH WHITLEY

29Sep11

Como corresponde a alguien que ha nacido y se ha criado en los montes Appalaches, en Kentucky, le encantaba el sonido rural de la música country. Llevaba el bluegrass en la sangre. Uno de sus amigos de infancia era Ricky Skaggs, otro niño prodigio, que a los 7 años ya había intervenido junto a Bill Monroe, y Flatt y Scruggs en algunos festivales locales de bluegrass.

Keith y Ricky eran grandes amigos, iban con sus perros a cazar y cantaban juntos constantemente: sus voces armonizaban y se mezclaban perfectamente de manera natural. Se hicieron llamar “The Lonesome Mountain Boys” y solían cantar y tocar canciones de los Stanley Brothers, sus músicos favoritos, con quienes más tarde llegaron a actuar en diferentes festivales e inclusive formaron parte de su grupo, en 1970, participando en la grabación de algunos albumes, entre ellos “Crying From The Cross”, elegido álbum de bluegrass del año, en 1971. Ricky y Keith tenían, por aquél entonces, poco más de 15 años.

Keith Whitley tenía un perfecto dominio de su voz; llegó a ser tan distintiva casi como lo era la de Patsy Cline, o Merle Haggard. Sin embargo, le costó encontrar su propio estilo,  tal vez debido a que en las emisoras de radio decían que Keith era demasiado country. Eran los tiempos del cross-over, es decir, de Ronnie Milsap, Eddy Rabit, Cristal Gayle, etc.

Aparte de su enorme talento como músico y su personal estilo vocalista, también demostró sus dotes como compositor, con canciones que otros llevaron al éxito como George Strait con “Does Forth Worth Ever Cross Your Mind” (nº 1 en 1984). Keith Whitley escribió tambien “Hopelessly Yours”, una canción que también grabó nada menos que el gran George Jones, y honestamente, no sabría decir cual de las dos me gusta más.

Como intérprete, la canción con la que realmente se dio a conocer fue “Miami My Amy” en 1985, pero no tuvo continuidad. Hasta que en 1988 sorprendió con una canción magistral, Don’t Close Your Eyes”, que alcanzó los máximos honores, y como es fácil comprobar en el enlace http://www.youtube.com/watch?v=8h_OO_rb53c es una de esas canciones que te emocionan siempre que la escuchas. En mi personal consideración, es una canción que la situaría entre las 10 mejores de la historia del country.

Después de “Miami My Amy”, Keith vivió un periodo de letargo. Resulta muy curioso que en su sello discográfico pensaran que con la voz de Keith  sería más aconsejable regresar nuevamente a un country más rural. Y llamaron a Garth Fundis, que había trabajado con Don Williams para grabar un nuevo álbum, llamado precisamente Don’t Close Your Eyes, del cual separaron tres sencillos, todos los cuales llegaron al nº 1 en las listas.

Precisamente esas otras grandísimas canciones, fueron When You Say Nothing At All” y también “I’m No Stranger To The Rain”, con la cual consiguió de la CMA el premio “sencillo del año”, pocos meses después de fallecer por una sobredosis etílica. Él solito, a fuerza de beber, acabó con su vida, cuando se encontraba en su mejor momento musical.

El gran problema de Keith fue su adicción a la bebida. Su bebida favorita era el vodka, pero en cuanto se tomaba dos cervezas ya estaba ebrio. En cierta ocasión, Keith decía: “Mucha gente no lo sabe, pero lo cierto es que cada vez que subo al escenario, estoy asustado”. Eso también fue un inconveniente para poder abandonar su adiccion a la bebida, algo que adquirió siendo muy joven, cuando vivía en su pueblo montañoso de Kentucky, cuya principal distracción consistía en darle a la bebida, como hicieron su padre y su hermano mayor. Su esposa, Lorrie intentaba una y otra vez ayudar a Keith a dejar esta adicción, sin conseguirlo.

Era una  persona dulce, cariñosa y muy emocional. Una de sus pasiones era subir y pasear en una Harley Davidson. Tras su muerte, su viuda Lorrie la donó al Country Music Hall Of Fame.

Hoy en dia, Keith Whitley es una leyenda dentro de la música country, pese a morir muy joven, en mayo de 1989, cuando tan solo tenía 33 años. Prueba de ello es que no faltan personas que expresamente visitan ese pueblo casi perdido en las montañas de Kentucky, llamado Sandy Hook, donde vivó y creció este gran talento de la música, que murió prematuramente por no saber reconocer su gran problema con la bebida, un problema que pensaba que podría gestionar por si mismo, sin conseguirlo.



3 Responses to “KEITH WHITLEY”

  1. 1 jesus conde

    Me llamarás ignorante, pero yo desconocía cuanto has contado en este magnifico post. Corro a escuchar la canción que mencionas. Seguro que pasa a ser de mis favortas. Y pensar que yo vivi medio año en Kentucky, en Fort Knox. ¡Qué distinto es todo cuando estás allí!. Lo más que hice fue ir al Grand Old Opry. Mis compañeros -americanos- ignoraban nada de Nashville y de la música que yo escuchaba.

    Bien por ti, Javier.

  2. 2 jesus conde

    Quiero decir, que ignoraban todo. Eso era.

  3. Bien Javier, ahora supongo que nos contarás la agitada vida de Lorrie Morgan, la última esposa de Keith, y que también merece ser contada.


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