CARAVANEROS DEL DISTRITO 18

19May11

Con este capítulo, termino esta serie sobre los primeros años de Caravana Musical. En esta ocasión lo haré transmitiendo mis propios recuerdos, con nostalgia, de mi acercamiento a Caravana, y sobre todo, un recuerdo agradecido a Alberto Lopez B., cuya influencia fue enorme para que conociera mejor la música de nuestra carreta.

Pocas semanas después de escuchar asiduamente los domingos a las 10:30 PM en La Voz de Madrid, me hice socio viajero de Caravana. Eran los últimos meses de 1966, y para ello solamente tuve que acercarme a las oficinas, que por entonces se encontraban en la calle Mayor, 46-48. No eran oficinas espaciosas, sino que se trataba de un cuarto muy reducido y recuerdo que dentro del mismo había bastante gente. Rellené mis datos, mientras sonaba buena música, pero apenas se escuchaba, debido a varias conversaciones al tiempo entre los que allí estaban. Me acompañaba mi amigo Joaquín S., que, como yo, conocía el programa de Caravana, y también se hizo socio.

Tras dar este paso, la mañana del domingo siguiente fui al Auditorio en Hilarión Eslava. Esa primera vez que fuí, me llevé una gran impresión, pues resultaba fascinante cómo tanta gente joven que allí se encontraba, escuchaba las novedades que traía Angel Alvarez, canciones que nunca habíamos oido antes, en medio de un silencio absoluto, y al término de cada canción sonaban fuertes aplausos, para unas canciones más que para otras, según el primer impacto que causaban. Creo que de lo que sucedía y vivía en ese Auditorio, bien merece un capítulo separado, y hay muchos viajeros que podrían hacerlo, con muchísimo más conocimiento que yo.

A los pocos días de mi inscripción como “viajero”, recibí en el buzón de mi casa información de Caravana, en hojas mecanografiadas impresas en ciclostil. Eran hojas o folios sueltos, doblados, y escrito mi nombre a mano en el espacio en blanco de la primera hoja, sin sobre. Se incluía el Hit Parader de Caravana, con los 100 títulos que lo comprendían y esa información para mi fue trascendental pues, al fin, ya podía seguir mucho mejor los interpretes y canciones que se programaban por la radio.

La información fue entregada en el buzón de correos por Alberto Lopez, personalmente, pues contenía una nota suya con el teléfono para que me pusiera en contacto con él. Alberto era el jefe de distrito 18, y vivía en la Avenida de la Albufera, muy cerquita de mi casa.

Nos vimos en su casa. En el inmueble donde vivía Alberto con sus padres, en un 4º piso, tenía también un ático, con una gran terraza, un apartamento que Alberto lo tenía destinado exclusivamente para la música, con un salón grande, magníficamente acondicionado, todo super ordenado, el parquet tan reluciente que casi no me atrevía a entrar con los zapatos, todo impecablemente colocado, con una guitarra que no sabíamos tocar, y un mueble que dentro tenía un magnífico tocadiscos y unos estantes y un mueble con cajones hechos a medida con una colección de discos que me dejó sin aliento y lleno de admiración; apenas podía creer que alguien tuviera ese tesoro, más aún si se tiene en cuenta que en su gran mayoría, esos discos no se podían encontrar ni comprar en las tiendas. No tuve dudas y de inmediato me dije a mi mismo “¡hoy es mi dia de suerte!”.

Alberto estaba estudiando Derecho en la Complutense, iba por el 3º curso, pero creo que no terminó, pues lo dejó para prepararse a trabajar en Iberia como auxiliar de vuelo, cosa que consiguió y pronto se las arregló para hacer vuelos internacionales, lo cual le permitía encontrar los discos que no se editaban en el mercado nacional.

En su casa nos reuníamos Alberto, Joaquin S. y otros para escuchar la mejor música que por entonces existía. Alberto nos ponía todas esas canciones que podíamos escuchar en Caravana y otras que no conocíamos. Allí escuchábamos Series Doradas que no habíamos oido antes y por lo tanto nos poníamos “al día” de tantas y tantas maravillas que se encontraban en esa colección completa e impresionante que tenía Alberto. En su casa escuchábamos la música con devoción y en completo silencio, como ocurría en el Auditorio.

Mi afición a la música de Caravana fue haciéndose más incondicional a medida que la iba conociendo y adentrándome en ella. Nos reuníamos en su ático casi todas las semanas, y algún domingo nos perdíamos el Auditorio, cuando el Rayo Vallecano jugaba en su campo y el partido era importante, pues por aquél entonces, (jugaban Mendieta, Felines, Potele, Bordons, Dueñas, Araez, etc.., todos grandes jugadores), desde el ático de Alberto se podían ver los partidos estupendamente, sin faltar a nuestra cita para escuchar la mejor música en su casa, antes del partido, en el descanso y al final.

En fin, fue una época muy trascendental, en la que pude conocer bien esa música de Caravana. Allí escuché por primera vez a Eddy Arnold, y me emocioné con “What’s He Doing In My World”. Resultaba curioso que a  Alberto con claras preferencias por la música y cantantes de soul, especialmente Sam Cooke, también Los Velvets (con su “Lana”) y los Four Tops, también le gustaba la música country. Las sesiones de musica en su apartamento me llevaron definitivamente hacia el country, y especialmente me gustaba oir a Don Gibson interpretar “Sea Of Heartbreak”.

Yo creo que todos tenemos, mas o menos, alguna canción que nos parece la mejor. Para Alberto la mejor canción de la historia de Caravana era “I Can´t Stop Loving You”, en la interpretación de Ray Charles, una pieza escrita nada menos que por Don Gibson. Pero quiero recordar que Alberto tuvo un gran pesar cuando una canción, que siempre nos ponía, y que a el le gustaba mucho, “It Takes Two”, que cantaban a dúo Marvin Gaye y Kim Weston, no permaneció las semanas necesarias en nuestro CHP para llegar a ser Serie Dorada. Suena así:

http://www.youtube.com/watch?v=ciFqFkpv3Fg

Recuerdo también que cuando nos reuníamos, antes de marcharnos de su casa, solíamos escuchar algunas de las canciones que más nos emocionaban, tales como I’m A Rock, I Want You (de Bob Dylan), Reason To Believe, Mary In The Morning, y sobre todo, “I Can Never Go Home Anymore”, de las Shangri-Las.

http://www.youtube.com/watch?v=E8CAIZhD-GA 

Había competiciones dentro de Caravana, entre distritos. El distrito 18 creo que nunca llegó a ganar ninguna de ellas, entre otras cosas, porque éramos pocos viajeros y sobre todo recientes, como Joaquín S., y también Jose Mari Martin, Julio D., aunque gracias al buen conocimiento que tenía Alberto de la música de Caravana llegó casi a las finales en alguna ocasión, pero no fue una cuestión de equipo, sino que el conocimiento se concentraba, exclusivamente, en Alberto y, justo es reconocerlo, otros distritos nos aventajaban.

Aparte de ser muy ordenado, y que cuidaba sus discos al máximo (jamás ponía un disco sin pasarle una gamuza previamente), Alberto L.B. era una persona super educada, serio y tímido, pero rotundo en sus opiniones. Le desagradaba la chabacanería y el lenguaje ordinario y soez; tan solo le he visto perder la compostura y elevar el tono de voz cuando se hablaba del R. Madrid, del cual no era precisamente un seguidor. Yo tampoco lo soy. Pero no ser “merengue” no es un defecto, ni mucho menos. Y serlo, tampoco.

Aunque me hubiera gustado mucho, ya no volví a verle más desde que por motivos de trabajo, en 1976, me fui a Bilbao. Hace dos o tres años  me dijeron que falleció. Posteriormente, por algunas indagaciones, creo que debió de ser en diciembre de 1996, con 52 años. Desde aquí, mi recuerdo para él, que también me acercó y enseñó la música diferente de Caravana. Y ahora, en el 51 aniversario, como decía A.A., nos veremos en Caravana.

Compartir la música de Caravana no significa que llegase a ser lo que se dice un gran amigo de Alberto Lopez B., pero tuve la suerte de conocerle. A manera de reflexion, que se desprende de todo lo escrito anteriormente, puedo añadir que verdaderamente hay personas y acontecimientos que, casi sin darnos cuenta, entran en nuestras vidas y dejan tal huella que permanecen para siempre. Bonitos recuerdos, que son, precisamente, los que suelen permanecer.

Javier L.



3 Responses to “CARAVANEROS DEL DISTRITO 18”

  1. 1 pat

    Está bien poder leer esos bonitos recuerdos. Y es que lo que no se comparte se pierde.
    Un beso

  2. 2 jesus conde vazquez

    Me sigue encantando que compartas tus recuerdos caravaneros. Un abrazo

    • 3 countrymusicstation

      Ahora volveré al country, hasta que llegue el 52 aniversario. Me ha gustado recordar esos “viejos” tiempos y que a ustedes les haya podido resultar de algún interés.


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