JIM REEVES – UN RECUERDO A GENTLEMAN JIM

31Jul10

Sinceramente, no resulta fácil referirse a Jim Reeves.  Nacido en Texas, es, sobre todo, una de las leyendas más grandes de la música country, aunque en realidad, su estilo puede encajar perfectamente en otros estilos musicales melodiosos. El sonido Nashville tuvo en Jim Reeves uno de sus principales iniciadores.

El motivo de este recuerdo a Jim es que hoy, día 31 de julio, en que casi todos se van de vacaciones, se cumple el 46 aniversario de su trágica muerte muy cerca de Nashville a consecuencia de un accidente aéreo, cuando le faltaban veinte días para cumplir 41 años, es decir, cuando se encontraba en su mayor esplendor musical.

Pero no tengo intención de hablar sobre sus canciones, ni de su larga lista de éxitos, muchos de ellos conseguidos después de su mortal accidente, sino más bien ilustrar un poco sobre su persona y sobre su forma de ser incluyendo alguna anécdota.

Antes de dedicarse a la música, fue jugador de baseball -el pitcher- en un equipo de San Luis, The Cardinals, pero una lesión en la rodilla izquierda truncó su carrera y le apartó de este deporte.

Al igual que a su mujer, le encantaba jugar al golf. Era miembro del Bluegrass Country Club (bonito nombre), en Hendersonville, y no se le daba nada mal, si se tiene en cuenta que tenía un handicap de 12. Cualquiera que juegue al golf  reconocerá que este handicap está muy bien para un aficionado. Jugaba frecuentemente con Chet Atkins y  Porter Wagoner.

Le preocupaba su imagen. En cierta ocasión, le ofrecieron participar en el Jimmy Dean Show, en N. York. Dos días antes de acudir, al ver que el pelo comenzaba a tener un color gris, decidió que él mismo podría teñirselo, pero usó demasiado tinte y el pelo se le quedó de color naranja. Afortunadamente, consiguió solucionar el problema y acudir al show.

Llegó a tocar muy bien la guitarra. Nunca fue buen compositor, y aunque escribió algunas canciones, en realidad difícilmente se mostraba conforme con ellas. Para lo que sin embargo tenía un sexto sentido, era para “arreglar” canciones. Eso fue lo que sucedió con “Four Walls” en 1957, que para darle un sonido diferente, y conseguir una mayor intimidad, solicitó la colaboración de The Jordanaires para las armonías y cantó esa canción muy cerca del micrófono. Con la intervención de otros grandes músicos, como su amigo Floyd Cramer, el resultado fue un éxito rotundo y esta misma fórmula la repitió posteriormente con otras grabaciones.

Tenía fama de ser un perfeccionista, y no le importaba que las sesiones de grabación se alargasen hasta considerar que estaban a su gusto. Era muy exigente en eso, y al respecto, uno de los componentes de The Jordanaires, Gordon Stoker, llegó a decir que Jim Reeves “se creía que era el único pez en el estanque”. Tuve la fortuna de visitar el famoso estudio B de la RCA, en Nashville, donde grabaron famosísimos interpretes, como el propio Jim Reeves,  Elvis Presley, Tammy Wynette, y tantos otros… En ese estudio, y sin necesidad de cerrar los ojos, era fácil y emocionante imaginarse el maravilloso ambiente musical que se generaba en esas grabaciones.

Es seguro que no se trata de una de sus canciones más conocidas pero siempre tuve predilección por “Losing Your Love”. Y nunca me canso de escucharla, de manera que no puedo evitar volver a recordarla en un dia como hoy, que dedico precisamente a su recuerdo.

En los últimos días de julio de 1964, Jim quiso ir a Batesville, Arkansas, a ver una propiedad para comprar. Alquiló una avioneta y les preguntó a Hank Cochran y a otros amigos si quería acompañarle. Por diversos motivos, tan solo le acompañó Dean Manuel, el pianista de su banda (The Blue Boys). Al regreso de este viaje sufrió el trágico accidente.

La funeraria legó a confundir los cuerpos porque encontraron un anillo de bodas, que era de Dean, y pensaron que era de Jim porque sabían que estaba casado, pero no lo llevaba. En su equipaje tenía un traje de negocios, pero Jim, para volar en un día de tanto calor, vestía una camiseta azul y unos pantalones cortos, también de color azul.

Fuera de ese ámbito profesional, Jim Reeves era una persona amable y divertida. No le gustaba beber, y cuando lo hacía, su whiskey preferido era Jack Daniels.  Participó en una película rodada en Sudáfrica llamada “Kimberly Jim”. También tuvo un perro, de raza collie, al que llamaba “Cheyenne”, por el que sentía un gran cariño y que se encuentra enterrado a dos metros de la tumba de Jim.

Su última sesión de grabación, al parecer, fue para una canción compuesta por Dale Noe y Red Sovine, titulada “Missing You”, una romántica canción que no fue editada como single en aquellos años, sino que fue una edición póstuma en 1972 y top ten, canción con la cual tuvo un cierto éxito Ray Peterson en las listas de pop en 1961. Esa canción comienza con estas líneas:                          

“Missing you can’t help but wish that you,   

where in my arms tonight making love to me”   

                                                                                                                                             

 

  

                                                                                                     

Su esposa, Mary Reeves, gestionó muy eficientemente el legado musical de Jim. No tuvieron hijos, y aunque Jim quiso adoptar, su esposa le quitó la idea. Murió el 11-11-99 ya con demencia senil, o tal vez, Alzheimer. Antes de ser ingresada en un sanatorio, vivía en condiciones muy poco sanitarias, con cerca de 100 gatos viviendo libremente por su casa.

Un par de años antes, la sobrina de Jim Reeves, inició demanda contra la viuda de Jim Reeves, acusándola de demencia senil, al vender los royalties de sus discos por 7,3 millones de dólares en Junio-96.

La viuda se casó 5 años después de la muerte de Jim Reeves con un sacerdote baptista, Terry Davis, a quien la viuda, según documentos firmados dejó todo el patrimonio para él, como único beneficiario.

Hay una canción tan legendaria como el propio Jim. Está tan unida a él que resulta imposible evitar la relación. Pareció una canción hecha para ser cantada por esa voz tan melodiosa y aterciopelada de Jim Reeves. “Hell Have To Go”. Difícilmente podremos escuchar canciones tan hermosas como este grandísmo éxito de Jim Reeves, santo y seña de las Series Doradas de Caravana Musical, que comenzando con las famosas palabras “Put your sweet lips a little closer to the phone”, tiene líneas como estas:

“You cant say the words I want to hear
While you’re with another man
Do you want me answer yes or no
Darling I will understand”

Más de un afortunado habrá crecido escuchando a sus padres tararear esta inolvidable canción. Nadie nos podrá arrebatar el recuerdo de Jim Reeves. 



4 Responses to “JIM REEVES – UN RECUERDO A GENTLEMAN JIM”

  1. 1 jemarba

    Buen trabajo, Javier.

  2. 2 countrymusicstation

    Gracias, Jesús, por “darte una vuelta” por aquí de vez en cuando. Además, hacía tiempo que no tenia noticias tuyas.

  3. 3 Jose Maria

    Buenisimo, me ha encantado, ya veo que de vez en cuando le dedicas
    un tiempo a la musica, disfruto mucho con tus contribuciones y admiro
    tus conocimientos y la manera de expresarlos
    Gracias y no dejes de deleitarnos con tus aportaciones.
    Gracias, Javier y buen verano

    • 4 countrymusicstation

      Agradecido a ti, Jose Mari. Me alegra que te guste saber mas cosas del inovidable Jim.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: