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“A mí, en particular, la letra de las canciones me interesa poco”. Esto es lo que decía mi buen amigo Alfredo N. hace algunos días. Esa es su opinión, que respeto y hasta podría compartir, pero al menos esta frase, categórica como suele ser habitual en quien tiene las ideas claras, me abre paso para comentar el alcance de la misma. Y también, incluso, a discrepar, porque se pueden encontrar casos y ejemplos para mantener opiniones diferentes.

Efectivamente, teniendo en cuenta que la música que más nos gusta, (al menos a los que hemos seguido desde hace mucho tiempo los inolvidables programas musicales de Angel Alvarez), siempre la escuchamos en inglés, nos cuesta entender bien el significado de lo que se dice en las canciones. Así pues, con la melodía teníamos suficiente.

Por tanto, es cierto que el comentario de Alfredo N. está “bien tirado”. Y podría decir que conozco una buena cantidad de canciones (y entre nuestras SD también abundan) sobre las cuales es mejor no conocer la letra, para evitar decepciones. Pero yo quería centrarme, justamente, en lo contrario.

Recientemente he tenido la oportunidad de ver y escuchar un video de una antigua grabación, en un programa de televisión en el que entrevistaban a Angel Alvarez. Y antes de continuar, quiero señalar que en esta entrevista me llamó poderosamente la atención, hasta el bochorno, el enorme contraste entre la humildad y grandeza de Angel Alvarez y el escaso respeto hacia el personaje, de unos periodistas que no parecían saber de lo que estaban hablando. Pero volviendo al asunto principal, sobre la letra y la música, en ese programa, Angel Alvarez confesó lo siguiente: “había una oyente que al escuchar la famosa canción de Bob Dylan ‘Like A Rolling Stone’ me dijo que ella no entendía el inglés pero que se daba cuenta que en esa canción se estaban diciendo cosas importantes”

Podría decir algo parecido, porque me sucedió a mi. Una de las canciones de “aquellos tiempos”, que me impactó de verdad, estaba interpretada por Tim Hardin, aunque fue escrita por Bobby Darin. Me refiero a “Simple Song Of Freedom”, cuya melodía quedó para siempre inolvidable entre mis recuerdos. Pues bien, yo tampoco era capaz de entender lo que decía mientras la escuchaba, pero tenía la sensación de que decía cosas interesantes. No me cansaba de escucharla, ni siquiera ahora, aunque haya pasado tanto tiempo. http://youtu.be/NP1tePzPxEg. De paso, comentaré que, como ironía, Bobby Darin tuvo éxito con la canción escrita por Tim Hardin “If I Were A Carpenter”, y el único éxito de Tim Hardin lo tuvo con “Simple Song Of Freedom”, escrita por Bobby Darin.

Claro está que a muchísimas canciones no les hace falta letra alguna, y ahí tenemos el ejemplo de “How Soon”, de Henry Mancini, en la cual tan solo es necesario cerrar los ojos y escuchar esa elegante y delicada melodía mientras unos coros, que suenan como ángeles, se preguntan “How soon the flame of love can die?, how soon goodnight becomes goodbye?”.

http://youtu.be/xPYa-E8HWs4

Esta misma canción también fue interpretada por Matt Monro, poniendo ese punto mágico cuando, subiendo la voz, finaliza de esta forma: ”Someday you may come back to me to stay, but who can say how soon…” Se podría llegar a pensar lo mismo cuando, en 1963, Brenda Lee cantaba “She’ll Never Know”, una canción sentimental que todos los caravaneros recordamos bien y que difícilmente se puede interpretar mejor y con tanta delicadeza. Y la letra, con tópicos, en este caso, no me parece esencial. http://youtu.be/Ua64whvNPlI

Comparto la idea de que si una canción no tiene una música que te atrapa al escucharla, difícilmente se pone una gran atención a su letra, porque le faltará una de las tres partes básicas: música, letra e interpretación. Siempre puede haber excepciones, y desde luego, estoy convencido de que no pocas grandes canciones han podido pasar un tanto desapercibidas por no haber captado, desde su inicio, el significado de lo que en ellas se dice, debido al déficit de conocimiento del inglés.

Ejemplos de canciones que no es necesario conocer la letra para considerar entre las favoritas, hay abundantes. Por ejemplo, en estos momentos me viene a la mente la genial “Walk On Bye”, una inolvidable interpretación de Leroy Van Dyke, aunque cuando conoces la letra, todavía me parece mejor. Otra que la interpretación supera a la letra –e incluso a la música- es Gene McDaniels con su “Point Of No Return”, que con su vocalización incluso parece imitar a los instrumentos musicales.

En tiempos de “Caravana Musical” recuerdo muy bien que en las ‘Circulares informativas’ que semanalmente se repartían a los “viajeros”, solían incluirse las letras –en inglés- de algunas canciones. Yo siempre las esperaba, porque me ayudaban a seguir, e incluso a aprender, algunas de las canciones vigentes en nuestras listas, como sucedía con A Hazy Shade Of Winter, My Cup Runneth Over, Lady Came From Baltimore, It Take It Back, Just Loving You, To Sir With Love, etc, etc.

El tener a mano las letras –por entonces no había internet- nos facilitaba mucho el buen conocimiento de lo que se decía y si mal no recuerdo, Alvaro F. tenía mucho que ver en ello. Por cierto, espero que Alvaro siga jugando al golf y pueda mejorar su hándicap, ya sabe que tenemos pendiente una partida.

Para finalizar, a mi me parece que cuando una canción tiene una bonita melodía, y está razonablemente bien interpretada, gusta, en general, a todo el que la escucha, aunque no se conozca ni se entienda la letra. Pero cuando, además, la canción está contando una historia interesante, esa canción sube muchos peldaños. No creo que haga falta mencionar ejemplos, pero en este caso, no me puedo olvidar de “Ebony Eyes”, una hermosa canción interpretada por los Everly Brothers, que cuenta en pocos minutos una romántica y trágica historia, cuyo conocimiento hace que el valor y admiración por esa canción tenga un efecto multiplicador. Estoy casi seguro que, sobre esto, el bueno de Alfredo N. estará de acuerdo. http://youtu.be/EQOjxA8rrks

Decir que a Angel Álvarez le gustaba la música country no es ningún secreto: En alguna ocasión que alguien le animaba a cantar alguna canción siempre se inclinaba por alguna de este género, en el que, precisamente, la letra de las canciones tiene una singular importancia, porque extraen historias que suceden en la vida misma, y expresan sentimientos que vienen del corazón, que tienen un significado. Decía Angel Alvarez que la música country es música que viene de la gente sencilla, y, tal vez por eso, para quienes somos adictos a la música country nos parece (y hablo por mi), que toda canción que se precie, ante todo debe contar una historia que nos haga prestar atención, tanto a la letra como a la música.

A mi si me interesa conocer la letra de las canciones. ¿Importancia de la letra? Mi respuesta es afirmativa, especialmente tratándose de música country; no se si es un buen ejemplo, pero me viene a la mente George McCurn (que no era un cantante country), cuando en 1963 cantaba “I’m Just A Country Boy” http://youtu.be/51Uv0HdwOac. Es una canción que también grabaron otros, como por ejemplo, Don Williams y, desde luego, su versión, más country, también resulta maravillosa. Incluso hay una grabación de nuestro conocido Mark Dinning. Me quedo con nuestra SD, y tengo que confesar que ignoro quien la grabó primero, pero cuando nos encontramos con una canción tan hermosa, casi todas las versiones son rescatables, y es que, como decía Don Williams al referirse a esta canción “Una gran canción es una gran canción”. Así de simple.


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La aparición de esta joven artista de 37 años, con su álbum “12 Stories” ha sido una de las sorpresas más agradables que ha deparado últimamente la música country, especialmente a los que nos cuesta mucho adaptarnos al llamado country moderno, en cuyo ámbito se encuentra Brandy. 

Sin embargo, en el negocio de la música de Nashville, encontramos artistas que sin ser genuinos representantes de un country al estilo tradicional, tienen algo especial, como ocurre con la canadiense Lindi Ortega, Kacey Musgraves y sobre todo con Brandy Clark. Hay que decir rápidamente que Brandy Clark es sobre todo una talentosa escritora de canciones, y que además, canta muy bien, algo que no suele pasar pues los que tienen su fuerte en escribir buenas canciones, su debilidad aparece a la hora de cantar o interpretarlas. En este caso, no es así y para ello basta simplemente con escuchar sus 12 historias del álbum.

Brandy Clark tiene hasta ahora, como compositora, éxitos recientes y reconocidos con Miranda Lambert (“Mama’s Broken Heart”, nominada canción del año 2013 para los premios CMA), Kacey Musgraves (“Follow Your Arrow”), habiendo escrito canciones para otros artistas, entre los que se encuentran Reba McEntire, Darius Rucker, Sheryl Crow, Ashton Sheperd, etc.. Sin embargo, con la aparición de su propio álbum, todas las pruebas han quedado superadas. 

Al escuchar sus canciones, se puede apreciar que la felicidad doméstica no existe en el mundo de Brandy Clark, y al interpretarlas toma una cierta distancia, como si fuera una observadora de lo que cuenta en ellas, pero mostrando claramente empatía con sus personajes en este álbum, viendo la humanidad en las divorciadas, o entendiendo a quien tiene que tomar una píldora solo para pasar el día, etc.. 

Ya no se escuchan canciones de corta duración. “What’ll Keep Me Out Of Heaven”, con sus 3 minutos y medio, tampoco lo es. El editor de la revista CMP, Duncan Warwick, en su número del pasado mes de enero dice que “lo que más admiro en un escritor de música country, y esta es una de las razones que más me atrae, es la capacidad que tenga para dibujar una escena y contar una historia, con pocas palabras”, y como refrendo nada mejor que el ejemplo de Brandy Clark pues nada de esto aparece tan evidente como en “What’ll Keep Me Out Of Heaven” (“Lo que me mantendrá fuera del cielo”), una canción emocionante y llena de matices, para mi la más destacable de un álbum repleto de cortes tan sorprendentes como formidables. 

Empieza así: “Yo se que no debería estar aquí esta noche, casi no conozco a este hombre, ha pasado mucho tiempo desde que me sentía tan bonita, como el me dice que soy”. A partir de estos primeros tres versos ya sabes, exactamente, lo que está pasando, o lo que está a punto de pasar. Es la historia de alguien que realmente se debate entre hacer lo correcto y lo bien que se está sintiendo en este momento, dividida entre mantener sus promesas al que se ha convertido en un extraño o dejándose llevar por otra persona. 

Tal vez la parte más ingeniosa y brillante aparece más adelante, en un verso que acompaña al título de la canción, cuando dice  “What’ll keep me out of heaven, will take me there tonight” (“Lo que me mantendrá fuera del cielo, me llevará allí esta noche”). Más que sobresaliente.  En la misma línea se expresa Dottie Jack con su “I’ll be a lady tomorrow, but I’m gonna be your woman tonight”

En este punto, me viene al recuerdo una canción interpretada por Tanya Tucker, que está incluida en su álbum de 1976, “Here’s Some Love”, y titulada “Take Me To Heaven”, en la que pueden escucharse estas líneas: “LLevame al cielo esta noche, mi amor, pero mañana, por favor, llévame contigo”. Con estas palabras, la intérprete mira más allá, tiene dudas y suplica que no se trate del encuentro de una sola noche. Dudas por “irse el asunto de las manos” aparecen en otra canción, “Someone Somewhere Tonight”, muy bien interpretada por Kellie Pickler en su último álbum, y se podría decir que es una canción que realmente significa algo para ella, pero, en mi opinión, la pena es que tiene un acompañamiento musical que no suena para nada a country, exigencia de “los dueños del negocio”. Como puede verse, por todo lo anterior, algo tiene la noche. 

Con “What’ll Keep Me Out Of Heaven”, la talentosa composición de Brandy Clark, en su conjunto, se une una deliciosa melodía y un sencillo acompañamiento, sobresaliendo las delicadas notas de un piano que da entrada a la intérprete. Además, Brandy ofrece una vocalización suave y clara, de manera que ya tenemos completada una obra realmente soberbia y recomendable. Un álbum que ha llegado a mis manos  por tan solo 10 dólares. Equilibrio total y perfecto.

Enlace para escuchar: http://youtu.be/J-KTkq-Ahjk 

 

Estos son los primeros versos:

 

 I know I shouldn’t be here tonight

I hardly know this man

It’s been a long time since I felt as pretty, as he tells me I am

I’ve met him at a coffee shop and I’ve met him in the park

But I’ve never been alone with him in this dress after dark 


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Las canciones sobre una prisión (o un prisionero) están entre las más dramáticas en los cánones de la música country, y muy pocas o ninguna tan sorprendente como este “Green Green Grass of Home”, con el que P. Wagoner consiguió el nº 4 en las listas del country durante 1965. (Posteriormente, en 1967, la versión de Tom Jones, magnífica, alcanzó el nº 11 en el universo del pop.)

Hay otras canciones relacionadas con la prisión, todas ellas muy tristes y con final aciago para el prisionero, como Give My Love To Rose’ , que en 1957 Johnny Cash interpretó formidablemente, así como otra canción, la más trágica de todas, como fue ‘Long Black Veil’, un éxito resonante de Lefty Frizell en el año 1959, y que ha tenido abundantes versiones posteriores, entre ellas, como no, la de Johnny Cash que sabía bien lo que es estar en prisión.  Y hablando de conocer lo que es una prisión es obligado mencionar a Merle Haggard, que estuvo una buena temporada en San Quintin y escribió ‘Sing Me Back Home’, una de sus obras maestras, en la cual expresaba lo que estaría sintiendo uno de sus amigos que tenía en la prisión, en la noche previa a su ejecución en la cámara de gas.

Volviendo a ‘Green Green Grass Of Home’, la interpretación de Porter de esta legendaria canción es realmente admirable. La emoción se hace más visible al incluir unas frases recitadas. Al comienzo de la canción, Porter nos deja oir su voz de barítono relatando que ‘The old hometown looks the same…’ mientras la guitarra rítmica va arrastrando sus notas iniciales a continuación de esas palabras. No podemos saber si el lugar al que se refiere Porter, ese viejo pueblo que parece tener el mismo aspecto, le parece un buen lugar o no, si bien salta del tren a los brazos de sus padres que están ahí a su encuentro, mientras los coros de Anita Kerr Singers sugieren una próxima reunión familiar en torno a una mesa o en el jardín de la casa, con su dulce Mary de dorados cabellos y labios rojos como cerezas, y lo bueno que es tocar la verde hierba del hogar:     http://youtu.be/_3PK2i3iRkU

The old hometown looks the same

As I step down from the train

And there to meet me is my mama and papa

 And down the road I look

And there runs Mary, hair of gold and lips like cherries

It’s good, to touch, the green, green grass of home

 Yes, they’ve all come to meet me, arms areached smiling sweetly

It’s so good to touch the green, green grass of home

 

 Todo el relato de la canción, hasta aquí, no puede ser más idílico. Pero tan solo es un sueño: no está de vuelta a casa entre los seres queridos, sino en una celda de la cárcel, abatido y esperando que el guardia y el capellán le acompañen en su recorrido final, con los coros de Anita Kerr sonando como los ángeles, como si ya le estuvieran ‘llamando’ por haber llegado su hora:

  

Then I awake and look around me,

At these four gray walls that surround me,

And I realize that ,I was only dreaming

But there’s a guard and there’s that sad old padre

Arm in arm we’ll walk at daybreak

And again I’ll touch the green, green grass of home

 

(Entonces me despierto y miro a mi alrededor

Hacia estas cuatro paredes grises que me rodean

y me doy cuenta de que sólo estaba soñando

Pero hay un guardia y un cura anciano y triste

Cogidos del brazo caminaremos al amanecer

y una vez más tocaré la verde, verde hierba del hogar)

 

Ni por un momento,  durante los primeros versos, la canción ofrece ninguna pista sobre el trágico final. Los escritores de esta canción no permiten ver ni atisbar el final ni un segundo antes de que suceda. Pudiera pensarse que en las canciones de prisiones se mencione la celda, sus barrotes, o la forma en que va a ser ejecutado, pero esta vez, los escritores de la canción (C. Putman y B. Braddock), tal vez inspirados en el film “La jungla de asfalto”, ponen el foco en la humanidad del prisionero y en la consiguiente inhumanidad de la situación.

Los sentimientos profundos están claramente asociados en esta canción. Es como una batalla que ya no se puede ganar. En realidad, al escuchar esta canción, nos coloca justamente en el interior del protagonista, dentro del corazón de un hombre arrepentido, lo que hace tener empatía con él, y esto es, precisamente, el momento más intenso de esta formidable canción.

Para finalizar hay que destacar y poner en el más alto lugar a los escritores de esta mítica canción: Bobby Braddock y Curly Putman, quienes unos cuantos años más tarde, escribieron otra de enorme impacto, “He Stopped Loving Her Today”, interpretada y llevada a un éxito grandioso por el inolvidable George Jones, de la cual también hablaremos desde estas páginas.

Enlaces:

Give My Love To Rose’: http://youtu.be/ExPNaWpNaRI

‘Long Black Veil’: http://youtu.be/50k18gL76AU

‘Sing Me Back Home’: http://youtu.be/5PEwBdCeINg


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En los tiempos realmente duros y difíciles, de prolongada y profunda crisis económica, no queda, para muchos, otro remedio que ir a otros lugares en busca de oportunidades para una vida mejor. A cambio han de alejarse de su hogar, de sus amigos y de sus seres queridos. Esto es lo que ha ocurrido hace tiempo y vuelve a suceder ahora en nuestro país.

A lo largo del tiempo, las crisis son cíclicas y afectan a todos los países. También  en los Estados Unidos: a comienzos de los años ‘60, uno de cada seis estadounidenses blancos nacidos en el sur, salieron de su región en busca de empleos mejor remunerados. Muchos se fueron a California y, generalmente hacia otras grandes ciudades del norte, como Chicago, Cleveland, Detroit, etc.

Una vez allí, mientras envían una parte de su sueldo a casa para sus familiares, sueñan con volver algún día, aunque esto no sucedió por lo general, pues si lo que esperaban era asegurar un bienestar para ellos y sus hijos, no tenía mucho sentido regresar.

En “Detroit City” se relata esta situación. Recordaba esta canción muy lejana, hasta que en un álbum de Dolly Parton, “Nine To Five”, (que sirvió de tema musical a una película del mismo titulo), la encontré. “Detroit City”, es una estupenda interpretación de la gran Dolly Parton, si bien, el gran éxito originalmente lo consiguió Bobby Bare, en 1963, precisamente en esos años de grave crisis a los que me refería al comienzo.

La música country, que suele encontrar su inspiración observando la realidad que hay a su alrededor, no fue impasible a esta evidencia y los compositores, Danny Dill y Mel Tillis, escribieron una canción sencilla y profunda, tanto como la situación que relataba Bobby Bare a lo largo de su interpretación, mostrándonos los deseos de un hombre de regresar junto a sus seres queridos tras un largo viaje,  una vida también difícil y, sobre todo, de probar la soledad, muy diferente de lo que podrían pensar sus amigos y familia, pues, según se cuenta en la canción,  por el día “hace” los coches y por la noche “hace” los bares:

“Home folks think I’m big in Detroit City

From the letters that I write they think I’m fine

But by day I make the cars, by night I make the bars

If only they could read between the lines”

La nostalgia es difícil de sobrellevar. Y eso a pesar de que los sureños, en su inmigración, tienden a congregarse en los mismos barrios y distritos, trayendo sus costumbres y cultura con ellos, hasta el punto de considerar, según palabras del historiador John Shelton, que “el sur es cualquier lugar donde se encuentren sureños, ya sea en las calles de Chicago o en las de Detroit”.

Una guitarra solista, con sus notas graves y también solitarias, marca el inicio de la canción, mientras que unos coros y otra guitarra rítmica van acompañando melodiosamente los recuerdos y añoranzas de Bobby Bare, hasta que las cuerdas orquestales van acentuando sus deseos de regresar a casa, lamentando haberse marchado.

Pero lo cierto es que para los sureños, “en el norte” no se está como en casa, y no pocos inmigrantes llegan a idealizar las tierras del sur, donde se encuentra lo más querido por ellos. En este caso, la nostalgia puede con Bobby Bare y, con el paso del tiempo, finalmente, siguiendo la canción, decide guardarse su orgullo y montar de nuevo en el tren de carga en el que un día abandonó el sur, para volver de nuevo junto a los seres queridos que un día dejó atrás, tan lejos.

En esta canción, fiel reflejo de la más pura nostalgia, Bobby Bare sabe interpretar, como ningún otro vocalista, el auténtico sentimiento de la escasez, pues aunque era de Ohio, un estado norteño, su familia pasó tantas necesidades que se vieron obligados, inclusive, a dar a su hermana más joven, en adopción.

Hay muchos casos de leyendas del country que en su niñez, y en sus familias, notaron esa falta de recursos económicos, como, aparte de a Bobby Bare, le ocurrió, entre otros, a Roger Miller, Charley Pride, Tammy Wynette, Glen Campbell y Loretta Lynn.

Y en los tiempos actuales, todavía podemos felicitarnos de apreciar que Bobby Bare, ya con 78 años, tiene un álbum reciente e interesante llamado “Darker Than Light” (lleno de versiones de éxitos del mundo pop), en el cual destaca el primer corte, una canción titulada curiosamente “I Still Haven’t Found What I’m Looking For”. Es decir, A Bobby Bare le ha cambiado su voz, ahora grave y profunda, pero curiosamente, parece que “todavía no ha encontrado lo que estaba buscando”.

Esta fantástica canción, Detroit City, llena de melancolía, tuve la suerte de encontrar en un single de vinilo, que en la otra  una cara incluye su también conocida “500 Miles”. “Detroit City” se puede oír y recordar, con su letra, en este enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=3yKesnaFYUw

 


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Hace ya bastante tiempo que en Texas se escucha más y mejor música country que en Nashville, y sobre, todo, se mantienen los elementos tradicionales de este género musical, tanto a nivel de ritmo, melodía y empleo de determinados instrumentos, como a nivel de los textos de las canciones. El desplazamiento de la música country desde Nashville a Texas es algo que no me deja dudas.

La “Ciudad de la Música”, como se llama a Nashville, todavía puede seguir viviendo muchos años de esa industria, llena de estudios de grabación, de compositores, de sellos discográficos, etc., y sobre todo el downtown, con la calle Broadway, llena de conocidos honky tonks como no los hay en ningún otro sitio (Legends Corner, Tootsie’s Orchid , etc. etc..), donde te puedes tomar una cerveza con actuaciones en vivo de los que intentan abrirse camino en esta industria. Por no hablar del Grand Ole Opry, del Ryhman Auditorio, del Hall of Fame, y otros etcéteras. Son recuerdos que tengo todavía cercanos, para siempre y fantásticos.

“Too country” es una objeción demasiado frecuente que se hace a los intérpretes en la audición de sus “demos”. Parece como si el negocio estuviera despreciando al country, ese que estamos acostumbrados a escuchar. Está buscando nuevas fórmulas –como en los años ‘60 se hizo con el “sonido Nashville”, pero en estos tiempos, alejándose mucho del estilo tradicional y acercándose al pop, como decían los Statler Brothers en una canción: “Nobody wants to be country, everybody wants to go pop”, si bien, también puede interpretarse de otra forma, por ejemplo, la invasión del country por el pop, como es el caso del duo Florida Georgia Line, y con un super hit,  “Cruise” , en el chart top, y una de las canciones recientes más populares y descargadas a todos los niveles: http://youtu.be/8PvebsWcpto .

La consecuencia es clara. Basta con echar un vistazo en estos últimos años a las listas de Billboard, para ver qué interpretes y que canciones dominan no ya los primeros puestos, sino la lista en su casi totalidad. Y lo cierto del caso es que si miras las listas encuentras interpretes que tienen voces fenomenales para el country, como Luke Bryan, Black Shelton, etc., pero no encontrarás fácilmente una steel, un fiddle o uno de esos pianos tabernarios entre los instrumentos que emplean; eso si, metal y guitarras eléctricas a tope y en abundancia. Hay muchos, muchos, casos en la actualidad, y no es necesario señalar aquí.

Pero el negocio es el negocio. Las casas discográficas buscan resultados, es decir, intérpretes y canciones de éxito, para sobrevivir y mantenerse en unos tiempos en los que la venta de sus productos discográficos es cada día más difícil y complicada, y esto se entiende perfectamente. Hoy más que nunca, los interpretes tienen que sostenerse a base de actuaciones por todas partes, es decir, “on the road”, como en los viejos tiempos, y allí la cosa cambia, pues suelen llevar un repertorio más tradicional.

Pero seguir hablando de esto no conduce a ninguna parte. Hay que aceptar las cosas tal y como son y, buscar en otros sitios la clase de música que mas te guste. Y precisamente, buscando esos lugares, todos los caminos llevan al estado de la estrella solitaria, a Texas, que me parece a mi, se ha convertido en el epicentro de la música country tradicional, especialmente, Austin, San Antonio y Forth Worth.

Para tener relevancia en Texas, la cosa cambia y mucho. Nada más explicativo que una canción del viejo grupo Alabama: “If you’re gonna play in Texas, you gotta have a fiddle in the band”. Eso por lo menos y, además, volver a la tradición del ritmo, la melodía y a las letras de las canciones que siempre se han escuchado en el country, incluso aunque no hayan sido un gran éxito (en gran contraste con la de Florida Georgia Line), como por ejemplo, esta curiosa y excelente canción, “Keeping Up The Joneses”http://youtu.be/4MqgV3u8xuc  interpretada por Faron Young & Margie Singleton, de corta duración tal y como solía hacerse antes. O también, esta otra versión de “Signed, Sealed and Delivered” , interpretada por Tony Booth http://youtu.be/nlddO7H2ag0, todo un superviviente que llegó a formar parte de los Cherokee Cowboys, el famoso grupo musical formado por Ray Price.

Lo que me llama la atención es que se mantenga con una buena salud financiera un  sello discográfico orientado casi exclusivamente al country tradicional, como es el caso de Texas Records, con artistas conocidos (Johnny Bush, Leona Williams, Amber Digby, Georgette Jones, Darrell McCall.,). Afortunadamente, la aparición de  otros conocidos aunque solo sea a nivel regional, como Landon Dodd, Rance Norton, Jill King, etc., hace pensar que el country tradicional, el que estamos acostumbrados a escuchar, seguirá por muchos años.

Otra cosa que me ha llamado la atención, y muy favorablemente ha sido la satisfacción de que George Strait se haya llevado este año el premio a interprete del año por la CMA, lo que resulta casi milagroso, habida cuenta de las designaciones habituales que viene haciendo la CMA. Y es de agradecer que, al menos cada año, encontremos alguna excepción a tanta morralla, con perdón. Y por tanto, es obligatorio escuchar esto: http://youtu.be/ny3K9irFC5k , es decir, George Strait y Alan Jackson cantando juntos “Murder on Music Road”, nada menos.


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Con esta canción nos trasladamos al año 2000, con la cual, Lee Ann Womack alcanzó un enorme impacto. Lee Ann es una vocalista de Texas que se ha distinguido por seguir una línea marcadamente tradicional, dentro de la música country. Y aunque llevó a cabo alguna grabación muy en la frontera del pop, su estilo y vocación nunca dejaron lugar a la duda. Es más, tuvo que sufrir las presiones de los sellos discográficos hasta el punto de decir que “es muy doloroso para mi porque me encanta el country tradicional y me cuesta aceptar que mi música sea demasiado country para las emisoras de radio”.

Desde luego, en “I Hope You Dance” no estamos ante una canción que nos describa problemas sobre la vida y el amor, bien sea en clave alegre o triste. Ni mucho menos. Para interpretar esta canción, Lee Ann se llena de sentimientos y reflexiones que se elevan por encima de conflictos más terrenales y se dispone a cantar transmitiendo sus valores, esperanzas y sueños con alguien que sin duda ama de forma entrañable y seguramente nada pasional.

Desde sus primeras notas, “I Hope You Dance” llama la atención cómo la guitarra bajista se anticipa a la percusión, y seguidamente unos cellos y violines un tanto melancólicos, que parecen anunciar problemas, se abren paso hasta que aparece la voz delicada y sugerente de Lee Ann Womack, en unos tonos que inmediatamente nos traen el recuerdo de la gran Dolly Parton, magníficamente acompañada por las armonías corales de “The Sons Of The Desert”.

Por el texto de la canción no está claro quien puede ser el destinatario y por tanto, solo cabe suponer que Lee Ann Womack dirige su reflexión a alguien que esté dispuesto a escucharla. Por ejemplo, parece que intenta transmitir sus ideales a su propia hija:  “Espero que nunca pierdas tu capacidad de asombro… que cuando una puerta se te cierre, esperes que otra se abra, que lucharás y que al llegar el momento de elegir entre sentarte o bailar, espero que preferirás bailar”. Es decir, Lee Ann Womack pone el foco ante la disyuntiva de una elección, elegir entre quedarse quieto o reaccionar.

Sin embargo, Lee Ann Womack, a medida que va desarrollando la canción, siempre con los cellos y violines presagiando algún problema, parece cambiar el destinatario de su mensaje y llega a hacernos pensar que lo dirige a alguien que ama sinceramente, porque incluye en su contenido que “Vivir puede significar tomar riesgos, pero vale la pena tomarlos, de igual manera que amar puede ser un error, pero vale la pena hacerlo. El tiempo es una rueda en constante movimiento, dime quien quiere volver su vista atrás y preguntar donde se fueron aquellos años…”

Pero esto no es ella quien lo dice,  sino a través de las voces del acompañamiento vocal a cargo de “The Sons Of The Desert”, quienes en el último tramo de la canción, parecen completar el continuo deseo de Lee Ann Womack , con los citados argumentos:

(Time is a wheel in constant motion

always rolling us along,Tell me who

wants to look back on their years and

wonder where those years have gone.)

Queda flotando en el aire el interrogante de si en el trasfondo de estos últimos versos no se esté refiriendo a ella misma, a las decisiones que hubo de tomar en su momento y que ella transmite esperando ser comprendida. No siempre es fácil encontrar el significado que hay detrás de una canción, pues es muy usual dejar entrever una interpretación personal, intencionadamente, frente a la alternativa de contar historias explicadas más claramente.

La interpretación de Lee Ann Womack es sincera, canta a corazón abierto, y manda un mensaje sin descifrar, manteniendo la canción un ritmo suave pero llena de sentimiento que transmite muy  acertadamente, y por eso, Lee Ann Womack nos llega sencilla y honesta, en esta interpretación. Aunque no sea fácil, solo cuando eres capaz de escuchar la letra por encima de la música podrás sentir  una mayor conexión y cercanía con el artista y la canción.

Con “I Hope You Dance”, Lee Ann Womack alcanzó el nº 1 en las listas de éxitos, en el año 2000, y se puede escuchar y recordar en este enlace:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=KrphgPETSIM


M.Haggard

 

Son varias las veces  que he escrito aquí sobre Merle Haggard, una de las escasas y autenticas leyendas vivas del género, además, todavía en activo, y espero que sea por muchos años. En esta ocasión es para comentar una canción que, pese a haber llegado a ser nº 1 en 1972, creo que no ha tenido un gran reconocimiento popular, o al menos no se encuentra entre las más recordadas, pero para unos pocos y selectos  aficionados a la buena música,  desde luego no pasó desapercibida.

Es curioso los cambios de criterio en el mundo de la música country. Por desgracia, desde hace unos cuantos años, las emisoras de radio, los productores y los sellos discográficos, vienen rechazando las canciones e interpretes que ellos consideran “demasiado” country. Y la consecuencia es inevitable: en la ciudad de la música, o sea, en Nashville, se ha producido una invasión de nuevos cantantes, que sin embargo consiguen grandes éxitos con canciones muy alejadas del country tradicional, mientras que los más respetuosos de las esencias de esta música desaparecen de la escena, se marchan de Nashville y puede ser que, en pocos años, solo sean un recuerdo.

Sin embargo, hace ya bastantes años, la situación era justamente la contraria. Por ejemplo, en 1971, Merle Haggard tuvo un gran éxito con una canción, “Carolyn”, pese a considerar el propio Merle  que la misma no era “suficientemente “ country.

Merle Haggard desconfiaba que “Carolyn”, una canción escrita por Tommy Collins (toda una leyenda, y como él, oriundo de Oklahoma, que emigró a Bakersfield, CA), podría ser una pieza demasiado pop para su estilo, pero cuando su amigo Tommy le pidió que lo intentara, no pudo negarse. Hizo bien, pues el single creado finalmente por Haggard y sus Strangers, con el productor Ken Nelson.

No creo que haya alguien que piense que los buenos arreglos de cuerdas y la música country no mezclan bien, pero si alguien pudiera tener esa opinión, nada mejor que escuchar “Carolyn”, una canción que narra lo que un hombre quiere decir a su esposa, utilizando para ello a una tercera persona imaginaria.

Al comienzo, suenan unas cuerdas que parecen anticipar una atmósfera de temor y recelos, previamente a que suene la voz de Haggard. Y cuando su voz “entra”, se escucha a un hombre que está contando a su mujer una historia que acaba de oir: ‘Un hombre, desde su trabajo, en lugar de regresar a casa se dirigió solitario a la ciudad, donde encontró a otras mujeres, cuyos labios eran cálidos y dulces como la miel, y con un perfume de olor desconocido que le hizo no sentirse solo’:

Carolyn let me tell you what I heard about a man today

He didn’t come home from work and he went away

‘Til he came to a city, bright in the nightime like day

There they say he met with some women dressed in yellow and scarlet

Their warm lips like a honeycomb, dripped with honey

And somethin’ about the smell of strange perfume

Made him feel warm, and not alone.

 En la canción, él le hablaba a su mujer de “otro”Son varias  hombre, pero seguramente canta como alguien que todavía tiene fresca en su nariz esa fragancia que menciona. A continuación, irrumpen el piano, el bajo y la batería, en forma un poco estruendosa y marcial, instantes antes de que las cuerdas aparezcan como flotando, en un crescendo un tanto amenazador y dramático (y la parte que a Merle Haggard le parecía demasiado pop):

Coros:

Yes Carolyn a man will do that sometimes on his own

And sometimes when he’s lonely

And I believe a man will do that sometimes out of spite

But Carolyn, a man will do that always

When he’s treated bad at home

Entonces, él deja de fingir. Haggard parece liberarse y, creciéndose, manifiesta una amenaza apenas velada al decir a su mujer: si ya no me aprecias, no te sorprenda por lo que haga. “Un hombre hace esas cosas a veces por su propia cuenta, y en otras ocasiones cuando se siente solo, o por despecho, pero lo hará siempre, cuando haya sido tratado mal en casa.” Naturalmente, si hubiera una segunda parte, probablemente estaríamos hablando de cómo su mujer le contesta diciendo que se meta esa historia en …

Merle Haggard siempre quedó muy agradecido a su gran amigo Tommy Collins, le hizo un cumplido, cantando “Leonard”, en su honor, pues el verdadero nombre de Tommy Collins era Leonard R. Sipes, un nombre que nunca usó, como dice en la canción, que comienza con estas líneas:

When LEONARD finally came to California

He was twenty-one years old as I recall

And he loved to write a song and pick the guitar

And he came to hang a Gold one on the wall.

The town in which he lived is not important

But you’ll know which town I mean by the time I’m thru

He soon became a famous entertainer

But LEONARD was a name he never used

Volviendo a Carolyn, esta canción ha conseguido el reconocimiento de Serie Dorada, con el nº 2684 en Caravana Musical.

Merle Haggard – Carolyn: http://www.youtube.com/watch?v=uFbA9SUuiP0

Merle Haggard – Leonard: http://youtu.be/6vepxyLeLTs